Quetzalcoatlus northropi: el monstruo volador que desafió a los dinosaurios

Pablo Gómez
Quetzalcoatlus northropi

Recientemente tuve ocasión de terminar de ver la 2ª temporada de Prehistoric Planet -una serie documental de Apple TV- que, como seguramente os imaginaréis si no la habéis visto, recrea cómo era el mundo habitado por los dinosaurios. Y hay un animal que aparece varias veces en la serie y que a mí, personalmente, me ha fascinado desde el principio: hablamos del Quetzalcoatlus northropi, una especie voladora que alcanzaba un tamaño gigantesco y que tiene fama, de hecho, por ser posiblemente uno de los animales voladores más grandes que jamás ha existido sobre la Tierra.

Y es que como podréis imaginaros a lo largo de la serie documental vemos todo tipo de especies de animales -no todas dinosaurios, claro está- y también, cómo no, muchas peleas entre ellos: por la comida, por el territorio, por aparearse… luchas entre carnívoros, carnívoros cazando herbívoros… Pero por sorprendente que os parezca, la pelea que a mí más me fascinó en las 2 temporadas hasta ahora producidas de Planeta Prehistórico, es una que se recrea en el último capítulo de la temporada 2, titulado “América del Norte”. Porque lo que se nos ofrece es una pelea por una presa muerta de Alamosaurus entre nada menos que un Tyrannosaurus rex (sí, el mismísimo rey de la creación) y… ¡un Quetzalcoatlus! (al que se le une más tarde otro para hacer frente al T. rex). Aquí os la dejo.

¡Pero vamos a ver! ¿Cómo es esto posible? Sí, había oído hablar que el Quetzalcoatlus era un animal grande, ¿pero, tan inmenso era? Y sobre todo, ¿era tan temible como para hacer frente y acabar ahuyentando a todo un T. rex? A mí, la escena de esta pelea me trastocó todo lo que creía saber sobre dinosaurios, que son unos seres que me han fascinado -como a muchos- desde pequeño. 

Y es que parece ser que si los T. rex eran los reyes en tierra firme, los Quetzalcoatlus eran los dueños de los cielos debido a su envergadura y tamaño, que alcanzaba proporciones increíbles y los convertía en temibles depredadores capaces de bajar de los cielos en cualquier momento y sorprender a sus presas. Así que me he animado a investigar y a hablaros un poco más sobre el Quetzalcoatlus, o más concretamente sobre el Quetzalcoatlus northropi, que era la especie de mayor tamaño, y que ha aparecido incluso en franquicias cinematográficas como Jurassic World. Acompáñame y descubre conmigo más cosas sobre esta fascinante criatura del pasado de la Tierra.

¿Era el Quetzalcoatlus un dinosaurio?

Esta es una de las confusiones más habituales, pero lo cierto es que no, el Quetzalcoatlus no era un dinosaurio. Aunque a menudo se habla de él junto a los dinosaurios debido a que vivieron en el mismo período, el Quetzalcoatlus pertenecía a un grupo completamente diferente de reptiles conocidos como pterosaurios, que son más precisamente clasificados como reptiles voladores y no están técnicamente dentro del grupo de los dinosaurios.

Los pterosaurios fueron los primeros vertebrados en lograr un vuelo activo y en conquistar el aire, y aunque compartieron el mundo con los dinosaurios durante el Mesozoico (hasta la extinción masiva de hace 66 millones de años), su evolución tomó un camino diferente. Los pterosaurios tenían características únicas, como alas formadas por una membrana de piel que se extendía desde su cuerpo hasta un alargado cuarto dedo de cada garra. 

Por el contrario, los dinosaurios nunca se adaptaron para volar de esta manera, sino que acabaron desarrollando el vuelo gracias a los huesos huecos y las plumas característicos de los terópodos, un tipo de dinosaurios del que derivan las modernas aves. Distintos medios (membrana de piel, o plumas) para conseguir el mismo fin (volar): es lo que se llama convergencia evolutiva. Pero esto ya es otra historia.

¿Por qué se llama Quetzalcoatlus?

El nombre Quetzalcoatlus proviene de Quetzalcóatl, una deidad mesoamericana representada frecuentemente como una serpiente emplumada: un nombre que refleja la majestuosidad y el poder que este animal debió haber tenido sobre los cielos del Cretácico. Su descubrimiento tuvo lugar de hecho cerca de la frontera con México, en Texas, en el año 1971. El añadido «northropi» al nombre del género fue en honor a John Knudsen Northrop, un pionero de la aviación y fundador de la Northrop Corporation que buscaba un diseño de avión de tipo ala volante similar al Quetzalcoatlus.

¿Qué tamaño tenía un Quetzalcoatlus northropi?

Imagina una criatura tan grande que su sola presencia en el cielo podría oscurecer el sol. El tamaño del Quetzalcoatlus northropi era verdaderamente impresionante. Alcanzaba los 6 metros de altura (más alto que una jirafa actual) y tenía una envergadura de alas que podía llegar a los 15 metros en los ejemplares más grandes. Es decir, este gigante del aire era comparable en tamaño a algunos aviones ligeros modernos (ej.: un Cessna), siendo no solo el mayor pterosaurio conocido sino también el mayor animal volador de todos los tiempos

tamaño del Quetzalcoatlus

Con un cuello largo y robusto, una cabeza grande y un pico sin dientes similar al de los pelícanos modernos, a pesar de su tamaño sus huesos eran huecos y ligeros, una adaptación crucial que le permitía volar. Las primeras estimaciones sobre el peso del Quetzalcoatlus sugerían que esta estructura ósea le permitía reducir su peso a solo 70 kg, incluso entre los individuos más grandes; sin embargo, cálculos más modernos sugieren que su peso rondaba los 200 kilos.

Mención aparte merece el Quetzalcoatlus lawsoni: se trata de una especie diferente de Quetzalcoatlus que alcanzaba un tamaño menor, con hasta 5 ó 6 metros de envergadura de alas y “solo” 2 metros de alto (es decir, algo más alto que un ser humano de tamaño medio). Si bien el Quetzalcoatlus lawsoni era considerablemente más pequeño que su hermano mayor northropi, seguía aun así siendo un animal volador de un tamaño increíble comparado con otros pterosaurios… y no digamos con las aves modernas. 

¿Podía volar el Quetzalcoatlus?

Lo verdaderamente sorprendente de una criatura de semejante tamaño -que, no lo olvidemos, superaba en altura y por supuesto en envergadura al T. rex– es que a pesar de sus gigantescas dimensiones, el Quetzalcoatlus era capaz de volar. Los científicos han debatido durante mucho tiempo cómo una criatura tan enorme podría despegar; la teoría más aceptada hoy día es que empleaba sus poderosas extremidades traseras y delanteras para lanzarse al aire desde una posición cuadrúpeda, que era como se desplazaba en tierra. Es algo que se aprecia en varias ocasiones a lo largo del documental de Prehistoric Planet.

Una vez en el aire, el Quetzalcoatlus probablemente aprovechaba las corrientes térmicas para planear y mantenerse en vuelo sin gastar demasiada energía, de manera similar a como hacen algunos pájaros actuales de gran tamaño, como el cóndor. Se cree que podía volar largas distancias buscando comida, aunque por su peso hay dudas sobre si podía hacer algo más que planear en vuelos más o menos rectos. Es decir, que probablemente fuese incapaz de hacer grandes “piruetas” en el aire, y su vuelo fuese más bien lento y pesado

No obstante, tampoco sobre esto se ponen de acuerdo los científicos y hay teorías que aseguran que podía volar de forma ágil y rápida. Una ocasión más, supongo, para reivindicar que alguien invente de una vez una máquina del tiempo como hemos visto en tantas películas, que nos lo haga comprobar in situ.

¿Cómo se alimentaba el Quetzalcoatlus?

La dieta del Quetzalcoatlus northropi sigue siendo en la actualidad objeto de especulación. Algunos paleontólogos sugieren que podría haber sido un cazador oportunista que se alimentaba de pequeños animales que capturaba en el suelo, utilizando su largo cuello y su pico para atrapar presas. Otros científicos sugieren sin embargo que podría haber sido un carroñero, aprovechando los cadáveres de dinosaurios más grandes, que es justo la escena que se recrea en el video de Prehistoric Planet que os he mostrado antes. 

Quizás su dieta era una combinación de ambas, adaptándose a una u otra en función de la disponibilidad de comida. Lo cierto es que la serie de Apple TV no se decanta por ninguna teoría, ya que también lo muestra como un activo cazador que actuaba en grupos. Esta capacidad para adaptar su dieta podría haber sido crucial para su supervivencia en los diversos y cambiantes ecosistemas del Cretácico tardío.

El Quetzalcoatlus northropi… ¿podía caminar?

Es al hablar de cómo cazaba en tierra justo donde entra en acción otra característica notoria del Quetzalcoatlus: su forma de caminar. Como he mencionado antes de pasada, en tierra se comportaba como un cuadrúpedo. Es decir, utilizaba las pequeñas garras situadas al final de la extremidad de las alas para apoyarse como si fueran sus patas delanteras, doblando su alargado cuarto dedo hacia arriba para plegar la membrana de piel de las alas y evitar que esta tocase el suelo. 

Y por lo que se observa en el documental, no penséis en una especie de pájaro gigante caminando torpemente… Lo cierto es que caminaba bastante rápido, hablamos de al menos 5 m/s según algunos estudios, o lo que es lo mismo: 36 km/h; una velocidad que duplica a la de un humano corriendo y que supera a los 19 km/h que alcanzaba el lento y torpe T. rex… Aunque se quedaba corta con respecto a los casi 130 km/h que alcanzaba volando el Quetzalcoatlus. Ahí es nada.

Quetzalcoatlus

¿Cómo se extinguió el Quetzalcoatlus?

La extinción del Quetzalcoatlus coincide con la extinción masiva del Cretácico-Paleógeno hace aproximadamente 66 millones de años, y que supuso el fin de los dinosaurios. Se cree que este evento fue causado por el impacto de un gran asteroide en lo que hoy es la península de Yucatán, México. La subsiguiente alteración climática y los efectos a largo plazo sobre los ecosistemas terrestres afectaron drásticamente a la disponibilidad de alimento para las especies de gran tamaño como el Quetzalcoatlus, lo que, junto a otros factores ecológicos, condujo a su desaparición.

¿Cuál es el animal actual más parecido al Quetzalcoatlus northropi?

Si bien antes mencioné el pelícano como el animal que físicamente puede albergar cierto parecido con el Quetzalcoatlus northropi, por lo menos en lo que respecta a la forma de su pico, lo cierto es que el animal actual más parecido al Quetzalcoatlus en términos de estilo de vida y comportamiento podría ser el cóndor andino

Aunque ninguna ave viviente de la actualidad se acerca al impresionante tamaño del Quetzalcoatlus, el cóndor andino tiene la mayor envergadura de alas entre todas las aves voladoras terrestres, alcanzando hasta 3,3 metros. Al igual que el Quetzalcoatlus, el cóndor aprovecha también las corrientes térmicas para planear en el aire, lo que le permite mantenerse volando sin un gran gasto de energía: una estrategia eficiente para buscar comida o desplazarse a grandes distancias teniendo en cuenta su gran tamaño.

Ambos, el cóndor y el Quetzalcoatlus, ocupan (u ocuparon, en el caso del pterosaurio) nichos ecológicos donde el vuelo a gran altitud y la capacidad de planear son fundamentales para su supervivencia y estrategia de alimentación. Además, el cóndor andino es principalmente carroñero, aprovechando los cadáveres de animales grandes para alimentarse, lo que también refleja una de las teorías sobre la dieta del Quetzalcoatlus, que sugiere que pudo ser un carroñero ocasional.

Conclusiones

Y hasta aquí este viaje al pasado para ver, comprender y admirar al Quetzalcoatlus northropi, una criatura increíble y magnífica que me ha fascinado siempre pero aún más desde que la comprendo mejor, y que desde hoy ya os anuncio que se ha convertido en mi “dinosaurio” favorito (vale, esto es trampa porque ya os he dicho que NO es un dinosaurio…). Y es que, admitámoslo, no todo el mundo puede desafiar a un T. rex, así que punto para el Quetzalcoatlus

Pero la historia del Quetzalcoatlus nos enseña más cosas. Al fin y al cabo, también nos recuerda que incluso las criaturas más grandes y majestuosas pueden ser vulnerables a los cambios drásticos en su medioambiente, y llegar a desaparecer por completo. Así que la próxima vez que mires al cielo y veas una avioneta, imagina a un gigantesco Quetzalcoatlus northropi surcando los cielos… Y recuerda que un día, ellos también fueron los reyes del aire… y de la creación.

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